Saltar categorías
Saltar cursos disponibles

Cursos disponibles

No se puede negar que el estudio de los Evangelios ha sido desde los albores del cristianismo hasta el día de hoy una de las actividades más interesantes e importantes del estudio teológico.  Los Evangelios son, como los estudiosos lo afirman reiteradamente, una de las formas privilegiadas del testimonio de la Iglesia primitiva acerca de Jesús el Mesías, el Hijo de Dios.  Por eso, se encuentran ríos de tinta dedicados al estudio de los Evangelios e investigaciones de todo orden de ellos; no en vano ocupa un lugar preminente la lectura de ellos en la liturgia cristiana. 

La asignatura trata de introducir a los laicos en el estudio del Nuevo Testamento y, especialmente, en el llamado «Evangelio del Emmanuel», el Evangelio de Mateo.

CLAVE MATRICULACIÓN: formalaicos2017

La expansión del Cristianismo en el mundo antiguo se acomodó a las estructuras y modos de vida propios de la sociedad romana. Examinadas ya la progresiva realización del principio de universalidad cristiana y las relaciones entre la Iglesia y el Imperio pagano, procede ahora exponer los principales aspectos de la vida interna de las cristiandades: su composición social y jerárquica, el gobierno pastoral, la doctrina, la disciplina, el culto litúrgico, etc.

La Roma clásica promovió por doquier, con deliberado propósito, la difusión de la vida urbana: municipios y colonias surgieron en gran número por todas las provincias de un Imperio para el cual urbanización era sinónimo de romanización. El Cristianismo nació en este contexto histórico y las ciudades fueron sede de las primeras comunidades, que constituyeron en ellas iglesias locales. Las comunidades cristianas estaban rodeadas de un entorno pagano hostil, que favorecía su cohesión interna y la solidaridad entre sus miembros. Pero esas iglesias no fueron núcleos perdidos y aislados: la comunión y la comunicación entre ellas era real y todas tenían un vivo sentido de hallarse integradas en una misma Iglesia universal, la única Iglesia fundada por Jesucristo.

CLAVE MATRICULACIÓN: formalaicos2017

Nos encontramos delante de una de las obras más impresionantes del Nuevo Testamento.  Esta carta, si así se le puede llamar, conscientemente retórica, cuidadosamente construida, aptamente escrita en un griego de calidad y apasionada por Cristo, ofrece un número excepcional de perspectivas que han conformado la cristiandad.[1]

Ahora bien, la carta a los Hebreos sigue siendo un verdadero rompecabezas.  No nos proporciona nada concreto sobre las cuestiones de autor, localidad de composición, circunstancias y destinatarios como lo podría ofrecer cualquiera de las cartas del Nuevo Testamento.  Toda la información que se tiene procede del análisis del mismo texto.  Un texto también particular: si se observa el inicio se tiene la impresión de encontrarse delante de un discurso, más que de una carta; pero si se observa el final, se tiene la impresión contraria. 



[1] Cfr. R.E. Brown, Introducción al Nuevo Testamento.  Cartas y Otros Escritos, Editorial Trotta, Madrid 2002, vol. 2, p. 881.