El término «Nuevo Testamento» evoca el corpus de la literatura reconocida por el cristianismo de todos los tiempos; sin embargo, no se puede hablar de Nuevo Testamento como una entidad aislada en sí misma pues existe una profunda relación con las Escrituras de Israel o mejor con el Antiguo Testamento. En la perspectiva cristiana estos dos testamentos, no obstante mantengan relaciones complejas, poseen una profunda unidad.

El Nuevo Testamento, efectivamente, reúne los escritos en los cuales los cristianos ven la expresión adecuada de su fe en Jesús como Mesías e Hijo de Dios, muerto y resucitado, mediador y plenitud de toda revelación. Los 27 escritos que lo conforman han sido reconocidos por la comunidad cristiana como Palabra de Dios y por tanto como punto de referencia fundamental de la fe. La teología, como cualquier otro ámbito de la vida y de la reflexión cristiana, tiene que fundamentarse en el Nuevo Testamento y tiene que recurrir constantemente a él. Para el estudio de la teología cristiana resulta, pues, imprescindible, un buen conocimiento de las características, el contenido y la finalidad de los libros del Nuevo Testamento, que no es otra que la de presentar la persona de Jesús.



El estudio del hebreo bíblico se hace necesario para todo aquel que desee entrar en el mundo de la Biblia y, especialmente, en el corazón del Antiguo Testamento. El manejo del hebreo bíblico es de vital importancia en el trabajo interpretativo de los textos veterotestamentarios, como también para la investigación teológica contemporánea, atenta a las fuentes, según las indicaciones del Concilio Vaticano II:

«Habiendo, pues, hablando Dios en la Sagrada Escritura por hombres y a la manera humana, para que el intérprete de la Sagrada Escritura comprenda lo que Él quiso comunicarnos, debe investigar con atención lo que pretendieron expresar realmente los hagiógrafos y plugo a Dios manifestar con las palabras de ellos» DV 12.

La asignatura, por lo tanto, trata de introducir a los jóvenes que están en proceso de formación con miras al presbiterado en el estudio del hebreo bíblico. A través del desarrollo progresivo de los contenidos principales de la gramática del hebreo y la asunción de un vocabulario básico se estará en la capacidad de acercarse a la lectura y comprensión del texto hebreo del Antiguo Testamento.