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La revelación del misterio de la fe nos enseña el itinerario de Dios con su pueblo, al que se la ha manifestado progresivamente, esta historia de salvación nos enseña que la fe creída, es también una fe celebrada, porque las acciones salvíficas son celebradas y “vueltas a vivir” gracias al Culto en el que el hombre ofrece a Dios lo mejor que tiene y Dios es generoso en bendiciones. 

La teología Cristiana, heredera de toda la tradición del Antiguo testamento, nos dice que la fe debe ser creída, orada, vivida y celebrada, tal como corresponde a las cuatro partes de nuestro catecismo, La fe celebrada es la que “Actualiza” las acciones salvíficas de Dios y nos da fuerzas para ser testigos de Jesucristo; la fe celebrada es vivida sobre todo en las acciones sacramentales, que hacen parte de nuestra cotidianidad en nuestras Parroquias y realidades eclesiales. 

Este curso de introducción a la liturgia propone algunos temas importantes de reflexión con el objetivo, de que entendamos con claridad lo que celebramos, de manera que podamos integrarlo más a la vida y seamos dóciles a la Gracia de Dios que se derrama en los sacramentos.

A partir del 1 de febrero usted podrá matricular este curso con la siguiente clave de matriculación:

CLAVE DE MATRÍCULA: formalaicos2018



No se puede negar que el estudio de los Evangelios ha sido desde los albores del cristianismo hasta el día de hoy una de las actividades más interesantes e importantes del estudio teológico. Los Evangelios son, como los estudiosos lo afirman reiteradamente, una de las formas privilegiadas del testimonio de la Iglesia primitiva acerca de Jesús el Mesías, el Hijo de Dios. Por eso, se encuentran ríos de tinta dedicados al estudio de los Evangelios e investigaciones de todo orden de ellos; no en vano ocupa un lugar preminente la lectura de ellos en la liturgia cristiana. 

El evangelio de Marcos es uno de los cuatro relatos que configuraron el «evangelio tetramorfo»; sin embargo, en los primeros siglos no gozó del aprecio e interés que tuvieron los otros tres evangelios. Mateo, Lucas y Juan se difundieron y se leyeron más por diversas razones. Marcos, al lado del evangelio de Mateo y de Lucas, parecía el más incompleto, y como estos habían incluido la mayoría de episodios de la tradición marcana en sus narraciones, se tuvo la idea mucho tiempo que Marcos era un resumen de los otros dos sinópticos. Por otra parte, no se puede negar que en la Iglesia de los primeros siglos gozaron de gran estima los evangelios que estaban vinculados directamente a un apóstol, como lo fueron Mateo y Juan. Estas razones, entre otras, contribuyeron a relegar el Evangelio de Marcos a un discreto plano que ocupó durante la mayor parte de la historia del cristianismo.

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La expansión del Cristianismo en el mundo antiguo se acomodó a las estructuras y modos de vida propios de la sociedad romana. Examinadas ya la progresiva realización del principio de universalidad cristiana y las relaciones entre la Iglesia y el Imperio pagano, procede ahora exponer los principales aspectos de la vida interna de las cristiandades: su composición social y jerárquica, el gobierno pastoral, la doctrina, la disciplina, el culto litúrgico, etc.

La Roma clásica promovió por doquier, con deliberado propósito, la difusión de la vida urbana: municipios y colonias surgieron en gran número por todas las provincias de un Imperio para el cual urbanización era sinónimo de romanización. 

El Cristianismo nació en este contexto histórico y las ciudades fueron sede de las primeras comunidades, que constituyeron en ellas iglesias locales. Las comunidades cristianas estaban rodeadas de un entorno pagano hostil, que favorecía su cohesión interna y la solidaridad entre sus miembros. Pero esas iglesias no fueron núcleos perdidos y aislados: la comunión y la comunicación entre ellas era real y todas tenían un vivo sentido de hallarse integradas en una misma Iglesia universal, la única Iglesia fundada por Jesucristo.

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El término «Nuevo Testamento» evoca el corpus de la literatura reconocida por el cristianismo de todos los tiempos; sin embargo, no se puede hablar de Nuevo Testamento como una entidad aislada en sí misma pues existe una profunda relación con las Escrituras de Israel o mejor con el Antiguo Testamento. En la perspectiva cristiana estos dos testamentos, no obstante mantengan relaciones complejas, poseen una profunda unidad.

El Nuevo Testamento, efectivamente, reúne los escritos en los cuales los cristianos ven la expresión adecuada de su fe en Jesús como Mesías e Hijo de Dios, muerto y resucitado, mediador y plenitud de toda revelación. Los 27 escritos que lo conforman han sido reconocidos por la comunidad cristiana como Palabra de Dios y por tanto como punto de referencia fundamental de la fe. La teología, como cualquier otro ámbito de la vida y de la reflexión cristiana, tiene que fundamentarse en el Nuevo Testamento y tiene que recurrir constantemente a él. Para el estudio de la teología cristiana resulta, pues, imprescindible, un buen conocimiento de las características, el contenido y la finalidad de los libros del Nuevo Testamento, que no es otra que la de presentar la persona de Jesús.



El estudio del hebreo bíblico se hace necesario para todo aquel que desee entrar en el mundo de la Biblia y, especialmente, en el corazón del Antiguo Testamento. El manejo del hebreo bíblico es de vital importancia en el trabajo interpretativo de los textos veterotestamentarios, como también para la investigación teológica contemporánea, atenta a las fuentes, según las indicaciones del Concilio Vaticano II:

«Habiendo, pues, hablando Dios en la Sagrada Escritura por hombres y a la manera humana, para que el intérprete de la Sagrada Escritura comprenda lo que Él quiso comunicarnos, debe investigar con atención lo que pretendieron expresar realmente los hagiógrafos y plugo a Dios manifestar con las palabras de ellos» DV 12.

La asignatura, por lo tanto, trata de introducir a los jóvenes que están en proceso de formación con miras al presbiterado en el estudio del hebreo bíblico. A través del desarrollo progresivo de los contenidos principales de la gramática del hebreo y la asunción de un vocabulario básico se estará en la capacidad de acercarse a la lectura y comprensión del texto hebreo del Antiguo Testamento.